viernes 4 de diciembre de 2009

echo de menos a tí
sabes que no puedo deshacerme de la invasión de tu recuerdo
sabes que sueño contigo
y que contigo me despierto
aún
contigo me despierto
nada ha cambiado
sólo mi voz
que ahora se interrumpe por mis lágrimas
este morir de amor y desencuentro
no tiene fin
no tiene final féliz
pero yo, sabes, no tengo miedo de tí
por qué tu sí
sabes que aun duermo sin tí

martes 18 de agosto de 2009

Marian, la fuerza de la sencillez

Ni siquiera el nombre que tenía se correspondía con el de la ciudad a la que había llegado.
Me di cuenta desde el instante en que lo vi o, mejor dicho, desde que me vio, que sus ojos siempre habían estado perforando a las personas, los objetos y, sobre todo, a mí, a tí, y a todos nosotros. Cuando te miraba, sentías como si te estuvieran absorbiendo el aura por una pequeña canalización construida expresamente para ello, para absorber almas, llevaran estas corazón incluido o no. Una vez desposeído, quedabas a sus órdenes hasta que quisiera devolverte la libertades, o mirar hacia otro lado.
Su boca no tenía ese poder de absorción ni de sometimiento dulce que tenía su mirada, sin embargo su pequeña talla impedía que fuese sobre utilizada, y así era. Las palabras que salían por esa estrecha separación bordeada de unos delgaditos labios, parecían haber encontrado un porte adecuado en aquel húmedo molde. Nunca una palabra fue desmesurada. Su voz hacía una dulce melodía de palabras justas. Y cuando su mirada actuaba al unísono con la estrecha consonancia de palabras biensonantes yo, sin alma, tenía la paradójica sensación de poder tomar el camino inverso y provocar que sus labios se movieran al ritmo espasmódico que conlleva la pasión. Aunque sus ojos siguieran teniendo en su poder mi alma y yo estuviese aún más poseído que al conocerle. El poder de seducción de Marian era incontrolable quizás, hasta para él mismo. Su humildad le había impedido estar perdiendo el tiempo mirándose en los espejos. Menos mal, o encima, el chico era humilde.

lunes 3 de agosto de 2009

después

todo este tiempo esperando,
llegas y te vas.
los traspasos de sueños
nunca salen bien.
la sencillez de tus ojos
engatusó al prestamista
y al irte así,
sólo le quedó la ausencia,
y de nuevo más sueños.
Aunque acabarán traspasándose
de unos a otros,
porque los sueños irrealizables
van y vienen,
y los tuyos aunque cortos
e incansables,
llevan esta ruta marcada,
alas y cuerpos flotantes

jueves 27 de noviembre de 2008

Robemos

Como decíamos ayer, fascistas todos, robar sigue siendo la única recompensa en tiempos de crisis capitalista.

domingo 9 de noviembre de 2008

mi transición

He dedicido emprender la tarea de resumir la transición a la más mínima expresión. Esto va en contra de complejizar la realidad, pero hay que atreverse de vez en cuando.

Si mis investigaciones no fallan, aquí va mi primicia: la transición no será más que una aceptación de la victoria franquista en la Guerra Civil española. A partir de allí, todo lo que queramos. Nos guste o no. Seamos de nuevas generaciones o de camisa vieja, está así la cosa, en mi humildísima opinión de precario marginado. ¿Y por qué digo esto? ahhh, pues aún no lo puedo articular de tal manera que no me robe la idea alguien, que el mundo de la historia está así de chungo. Hay historiadores Kapos, como en la mafia, o en los campos de concentración, que incapaces de ser autónomos por sí mismos, se dedican a explotar a los más humillados. En fin, ni en la ciencia ni en la historia se puede uno descuidar.

Salut à tout le monde! -si est-ce qu'il y a du monde là-

domingo 26 de octubre de 2008

FIM 2005/Garzón 2008 y así ¿hasta cuando?

Nacimos de las tierras yermas
el abonos nos lo buscamos nosotros
nadie vendrá a regarnos las raíces
del olvido hicimos nuestros sueños
entre las ruinas levantamos la voz
de aquellas fosas que entre ruinas
gritaban el silencio acribillado
a balazos, y que después enterraron
aquel libro se escribió para callarlos
resurgieron y mostraron su legado
amasijos de huesos perforados
abono natural desamparado
en las ruinas leemos sus lamentos
del libro que hoy calla aquel silencio
donde el homicidio forró sus costados
las ruinas piden, sin embargo, que al culpable
se le niegue sin reparo
que no vuelva aquel cabrón
disimulando

domingo 12 de octubre de 2008

debieron dejarnos pensar nuestro futuro o ¡vaya mierda de democracia!

Las palabras de Orham Pamuk en Babelia, me han echo plantearme muchas cosas. Dice, o dijo más bien, que a veces pensaba que en el último siglo la literatura modernista y optimista, sean tanto republicanista, ilustrada y laica como socialista igualitaria, ha perdido de vista el espíritu de los que ocurría en las calles de Estambul y en sus propias casas por tener la mirada demasiado puesta en el futuro [1]. Si esto fuera sólo cierto para Turquía tendríamos que celebrarlo. Pero mucho me temo que no es así. Y, esta afirmación, nos llevaría a plantearnos por qué determinadas ideologías -¿y cuando esto ocurre?- tienen la mirada tan puesta en el futuro que les impide comprender la realidad.

Para el caso español, durante la Transición, podríamos hacerle esta pregunta o preguntársela a los que la hicieron, la transición, no la pregunta. ¿En qué futuro estaban pensando? ¿En el que tenemos ahora? Socialistas igualitarios, republicanos, ilustrados, laicos, etc. que pactaron y legitimaron con el franquismo lo que estaban haciendo. Y, más aún, le dieron categoría de constitución política, nada menos.

Analizar esto daría para un ensayo, quizás en él, no sólo analizaremos eso sino la idea humana de prevalecer el futuro imaginado sobre el presente vivido. El cristianismo tendrá mucha culpa de este tipo de engranajes mentales, con eso de pensar en un más allá paradisiaco. También los cruzados medievales, los libertadores, misioneros y civilizadores, también llamados conquistadores -en función de quién y desde dónde habla- de la época moderna posterior a los reyes nada menos que católicos. Los que se llevarían la palma, serían esos fervores ingenieriles de principios del siglo pasado situados en un progreso casi fantástico o futurista. Casualidad que durante este primer tercio se desarrolló vivamente este tipo de literatura del más allá.

Pero quisiera entrar a discutir en lo que a mí me preocupa, y que desgraciadamente no me ocupa -gracias a ¡hijos de puta! de Alviras y familia-, esos sueños y futuros imaginados y buscados de la sociedad -toda- del Franquismo y de la Transición, y en la obligada herencia que esa generación que es la de nuestras madres y padres nos han inculcado, educado, sentimentalizado pero apenas explicado. Analizar esos futuros y la no realización de muchos de ellos, casi claudicados antes de poderlos poner en práctica, nos daría muchas clave para comprender los problemas de mi generación. Una generación que apenas tiene nada. Por no tener, no tiene ni futuro desde los años noventa. Mientras que los que tuvieron fueron, precisamente, nuestros mama-papas, o muchos de ellos. No tenemos casa, no tenemos trabajo fijo, no tenemos vacaciones, no tenemos contrato, no tenemos derecho a quedarnos en el sitio que elijamos -estamos condenados a errar de aquí para allá en busca del lugar que nos permita mantener el nivel de vida y no perderlo, y digo mantener y no aumentar-, tampoco tenemos relaciones estables, los mismos vecinos, los mismos amigos, los mismos conciudadanos, etc -y esto, afortunadamente, claro que tiene aspectos positivos, muy positivos-. Todo cambia sin que podamos elegirlo. Este es el problema, y no los hechos en sí. Pero lo peor no es esto que he descrito, sino que no tenemos la capacidad de imaginar y llevar nuestros sueños a la práctica. Los mayores que se decían socialistas, sindicalistas, laicos, republicanos, modernos, yeyés, etc. nos han impuesto la suya. Y, aunque vemos que no han conseguido ni la mitad -por no decir que ¡valla mierda treinta años de democracia para esto!-, seguimos viviendo de rentas.

Así las cosas, algunos nos vamos, y los que se quedan, se consuelan consumiendo.

PD: por eso se empeñan tanto en justificar lo que hicieron los transiprogres, que si libros, seriales televisivos, documentales, homenajes, discos recopilatorios, etc. etc. etc. Todo con un fin, no dejarnos soñar nuestro futuro, no dejar que levantamos la voz y gritarles a la cara ¡que vaya mierda de democracia!... que si esto es todo lo que son capaces de hacer, que nos dejen a nosotros, por favor (y digo esto en momentos donde se inyecta pasta gansa a bancos de manera injustamente proporcional a la que se están despidiendo personas que trabajan para sobrevivir).

[1] Orham PAMUK, "La memoria de Pamuj, Babelia (Suplemento literario de El País), nº 881, 11 octubre 2008, p.5